Hay que evitar que la postura del W-sitting se convierta en un hábito y ofrecer a los niños y niñas posiciones alternativas.

Los niños y niñas pasan mucho tiempo en el suelo, lugar donde van adoptando diferentes posiciones.

El «W-sitting» es una de las más frecuentes, cuando se sientan con las rodillas flectadas hacia atrás, poniendo las piernas a un costado de sus caderas, con los pies para fuera y formando una “W».

Esta postura les ofrece estabilidad ya que el niño/a presenta una base de sustentación más amplia y su centro de gravedad está más bajo, de esta forma no tienen que concentrarse en el equilibrio y pueden jugar libremente sin miedo a caerse. Es una postura cómoda, pero el uso excesivo de ésta puede resultar perjudicial y dar lugar a problemas:

  1. Retraso en el control postural y la estabilidad por la imposibilidad de realizar rotaciones de tronco activas y cambios de peso de un lado a otro.
  2. Retraso en el desarrollo de la motricidad fina debido a que no se cruza la línea media para manipular contralateralmente.
  3. Alteraciones en el sistema musculoesquelético que aumentan el riesgo de luxación de cadera y la marcha con rotación interna de los miembros inferiores por la estructuración de desequilibrios musculares.

Esta posición además, está contraindicada para niños y niñas con alteraciones ortopédicas, acortamientos musculares o con retraso en su desarrollo.

Hay que evitar que la postura del W-sitting se convierta en un hábito y ofrecer a los niños y niñas posiciones alternativas como sentarse de lado, con las piernas cruzadas o estiradas hacia delante…lo importante es siempre alternar las posturas, y levantarse entre cada una, ya que permanecer siempre en la misma posición tampoco es recomendable.

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